lunes, 17 de marzo de 2014

Permaneceréis en Mí

VIDA DE LA PALABRA primera quincena de MARZO
Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de vida de marzo (“Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amorJn 15, 10) y de febrero (“bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”, Mt 5,8):
1.-        Tanto me ayudó la Palabra de febrero, que casi me "daba pena" tener que cambiarla.
            La de marzo es preciosa y en el comentario al final sugiere escoger un mandamiento y tratar de ponerlo en práctica. Así que, he pensado tomar cada día uno (así haré 3 recorridos de 10) y, sobre todo, el del amor recíproco cada día, para que "revista" a todos ellos dándoles plenitud. Me está resultando algo muy novedoso y muy rico.
            El primer día, ¡el primer mandamiento!: posibilidad, por tanto, de seguir declarando al Señor, (¡como recomendaba la Palabra de febrero!), "Tú, Señor, eres mi único Bien", p.ej. ayudando con cariño reverencial a mi padre a asearse, ante la caída que al rato tuvo (¡y eso que voy al pueblo para estar pendiente de ellos!), yendo con ellos al concierto del Gen Verde a Albacete capital y teniendo que salirme con mi padre en la 2ª canción porque se indispuso (luego entramos en la 6ª y decía él que se encontraba mejor que nunca, y le encantó, como siempre, -aunque él es más de música clásica-). Todo… oportunidad de vivir el "amarás a Dios por encima de todas las cosas". También cuando al acabar el concierto volví a entrar para saludar y felicitar personalmente a cada una de las focolarinas del Gen Verde (conozco a la mayoría y se llevaron un "sorpresón" pues no sabían que esa es mi tierra, ¡y más de que se acuerden de mi nombre y mis circunstancias a pesar de sus constantes giras por todo el mundo!); me hubiera entretenido más… pero mis padres esperaban… así que, recordando de nuevo el primer mandamiento y "Tú, Señor, eres mi único Bien", salí relativamente pronto.
            El día 2 pensé cambiar el orden: dado que estaba también con mis padres, pospuse el 2º y "adelanté" el 4º: fue un día realmente bonito vivido así, casi con "devoción" de hijo en cada atención con ellos.
            "No matarás"… procurando valorar (¡admirar!) cada respiro de vida de toda persona que me encontraba ese día, sobre todo de los más chiquitines y de los más ancianos, y más si tenía oportunidad de acercarme a cada uno…
            "No robarás"… y he procurado "no hurtar" mi sonrisa y una palabra amable incluso a aquellos que apenas conozco todavía… ni mi tiempo para lo que debo hacer o para la
persona que tengo delante o que escribo un correo…
            Y así cada día (¡ya voy por más de la mitad "del 2º repaso"!) y me están resultando… ¡nuevos!... cada uno de los mandamientos. Pero nueva sobre todo esa consciencia de la consiguiente promesa de Jesús en esta PdV… "…permaneceréis en mi amor". Cansado, pues, cada noche, ¡pero serenamente feliz (incluida la ciática que me aqueja ya hace una semana) y creo que más cerca de Él ("…permaneceréis en mi amor").
                                                          
Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de marzo (“Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”), de febrero ("dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios") y de enero ("Jesucristo, único cimiento de la Iglesia"):
1.-     “a mi hermano le dio un ictus y cuando me enteré parece que el mundo se me venía encima, (además de mi viaje a ver el Gen Verde, pues es mi grupo musical favorito). Pensé: “no tendré que ir”. Pensando que él es el pilar de la casa, (la mujer lleva 30 años enferma, hay que hacerla casi todo). Esto fue un par de minutos; me acordé de la PdeV  ("Tú, Señor, eres mi único Bien") y me quedé tranquila; decía: “si Tú quieres, déjamelo un poco más; el otro hermano se fue. Pero no quiero que se haga mi voluntad, sino La Tuya".
Si tenía que ir al voluntariado, me levantaba antes para ver cómo ha pasado la noche y arreglarle y por el camino iba diciendo: "Tú, Señor...".  Me confortaba muchísimo. Si me decían algo que no me gustaba lo repetía; ¡era increíble decirlo!
         Le han dado el alta; mi cuñada no sabe cómo hacer. Le digo: “te ayudaré lo que pueda”. Ella está cansada, porque hace más que lo que puede. Pero sigo confiando… "Tú, Señor..."

2.-     “de la Palabra de febrero me alcanzó esta frase: "Tú , Señor, eres mi único bien". Experimenté cómo -si reconoces lo que dice esta frase- me ayuda a calmarme, incluso cuando estoy enojado, por ejemplo, con mi hijos cuando los considero cómodos porque me parecía que no habían hecho lo suficiente en una u otra situación. Yo siempre digo: "Señor, tú eres mi único bien", y esto me ayuda mucho para comenzar de nuevo a amar de corazón, libre de prejuicios o preocupaciones...

3.-     “el deseo de vivir la Palabra, …he intentado este mes decir que sí en situaciones difíciles: por ejemplo, en el hospital donde un médico, después de haber trabajado un día completo, debido a la fatiga me solicita que haga yo la guardia nocturna. Le dije que sí, sin sopesar si debe ser así o si vale la pena el esfuerzo; y lo logré, y al día siguiente me recuperé y no me encontraba físicamente cansado

4.-     “empecé con el deseo de dejar a la Palabra trabajar en mí, ya que si me hago transparente a la Palabra, Dios puede trabajar a través de mí a pesar de que mi ego  quiere poner impedimento, (mi forma de pensar). Por ejemplo, cuando alguien del grupo contó algo demasiado detallado, mi primer impulso fue: "no me gusta cuando alguien habla tanto tiempo; se lo resta a los demás". Pero la Palabra me ayudó a escuchar con amor y luego "vi" a Dios, ("…limpios de corazón, verán a Dios…", dice la PdV): vi la hermosura que Dios obró a través de esa persona.
            El otro día, el trabajo se me había vuelto más importante que el hombre que nos lo hizo. Y yo pensaba que tenía razón al llamarle la atención sobre los derechos. Pero así el canal se bloqueó y la relación permaneció con una sombra. Sólo al día siguiente me las arreglé para ir a buscar a esa persona y pedir disculpas por el hecho de que yo había considerado más importante al trabajo que al individuo que lo realiza. No fue un paso fácil, pero me dio mucha alegría: sentí que era el canal limpio, ("dichosos los puros de corazón…")

N.B.: tú también puedes compartir las experiencias que, por gracia de Dios, hayas podido realizar poniendo en práctica el Evangelio; “pincha” aquí abajo en “comentarios” y escríbela.

miércoles, 5 de marzo de 2014

VIVIR COMO HIJOS: CAMINO HACIA LA PASCUA

Vivir como hijos de Dios todo el año

Hoy es miércoles de ceniza. Comienzan los 40 días cuaresmales.
Cuaresma: camino hacia la Pascua. Del gris de la ceniza a la transparencia y pureza de la luz y el agua. Cuarenta días para entrenamiento fuerte en “morir” a nosotros mismos por amar y así renovar las promesas bautismales en la Vigilia Pascual y consecuentemente vivir como hijos de Dios luego todo el año.
          Esta canción del “international performing arts group Gen Verde  sobre el hijo pródigo me encanta y nos puede ayudar a ir “regresando” con emoción y ritmo a la casa y corazón del Padre: 
(perdón por una grabación tan "casera"... que no deja traslucir toda la belleza interpretativa)

LETRA:
¿Qué le diré, regresando así?
Un despojo miserable
de una vida imperdonable.
Se restriegan en mi llaga
la nostalgia, el desencanto
y mi casa nunca me ha faltado tanto.

¿Qué me dirá cuando me vea así?
Tras el tiempo que ha pasado,
con su amor pisoteado
en su puerta me presento,
cuando el hambre me desgarra,
como un perro esperándome pedradas.

A llamar no me da tiempo,
ni a pedir que me perdone,
porque corre a mi encuentro
y grita diciendo:

Yo que te he esperado tanto,
he llorado con tu llanto.
Yo no veo este fango:
te veo a ti.
Día y noche esperaba,
tu regreso yo soñaba:
esa luz en mi ventana,
era por ti, era por ti.

¿Y qué diré de un amor que es así?:
grande como todo el mundo,
que transforma en lo profundo.
Este amor jamás soñado,
este amor exagerado,
que te busca
cuando te sientes vencido.

¿Y qué diré de un amor que es así?:
funde décadas de hielo
si te abraza con su fuego.
Fuerza dulce que acaricia,
fuerza envuelta de infinito,
que es más grande
cuanto más tú lo has herido.

A llamar…

Yo que te he esperado tanto…

Hoy es fiesta, una gran fiesta
y tu casa es siempre esta:
esa luz en mi ventana
era por ti. Era por mí.

Gen Verde     © 2008 Henderson/Belamide/Stradi ]


domingo, 2 de marzo de 2014

"LUMINOSA"


          En la capillita del Centro Mariápolis que lleva su nombre, descansan los restos mortales de Margarita Bavosi, (“Luminosa”), argentina que vivió 14 años en Madrid y cuyo proceso de canonización se encuentra en marcha y ya en su fase vaticana.

          El 7 de marzo es el aniversario de su partida “hacia la casa del Padre”. Con tal motivo, cada año, se celebra en el Centro Mariápolis de Las Matas (Madrid) a las 20:00 una Misa, al final de cual se recuerda algo de su vida, se lee algún texto inédito de ella y se informa brevemente sobre cómo continúa el proceso. 

Información sobre la vida de Luminosa: breve biografía



sábado, 1 de marzo de 2014

PERMANECER EN SU AMOR

PALABRA DE VIDA marzo 2014
 
«Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor;
lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor»
(Jn 15, 10).
          Estas palabras están tomadas del largo discurso, referido en el cuarto Evangelio (cf. Jn 13, 31 - 17, 26), que Jesús dirigió a sus apóstoles después de la última cena. En él ilustra que el guardar sus mandamientos nos hace permanecer en el amor. Remiten a un versículo anterior en el que Jesús dice a sus apóstoles: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos» (Jn 14, 15).
          Así se cierra un círculo entre el amor a Jesús y el guardar sus mandamientos. El amor a Jesús nos estimula a vivir cada vez más fielmente su palabra; al mismo tiempo, el vivir la palabra de Jesús nos lleva a permanecer y por tanto nos hace crecer cada vez más en el amor a Él.

«Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor».
         
Permanecer en su amor. ¿Qué quiere decir Jesús con esta expresión?
Sin duda quiere decir que el guardar sus mandamientos es el signo, la prueba de que somos verdaderos amigos suyos; es la condición para que también Jesús nos corresponda y nos asegure su amistad. Pero parece querer decir también otra cosa: que la observancia de sus mandamientos establece en nosotros ese amor que es propio de Jesús. Nos comunica el mismo modo de amar que vemos en toda su vida terrena: un amor que hacía de Jesús un todo con el Padre y al mismo tiempo lo urgía a identificarse y a ser un todo con cada uno de sus hermanos, especialmente los más pequeños, los más débiles, los más marginados.
          El amor de Jesús sanaba cualquier herida del alma y del cuerpo, daba la paz y la alegría a los corazones, superaba las divisiones y reconstruía la fraternidad y la unidad entre todos.
          Si ponemos en práctica su palabra, Jesús vivirá en nosotros y hará también de nosotros instrumentos de su amor.

«Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor».
         
¿Cómo vivir entonces la Palabra de este mes? Teniendo presente y apuntando con decisión al objetivo que nos propone: una vida cristiana que no se contente con una mínima observancia de los mandamientos, fría y externa, sino llena de generosidad. Los santos actuaron así, y son la palabra de Dios viva.
          En este mes tomemos una Palabra suya, un mandamiento suyo, y tratemos de traducirlo en vida.
          Además, ya que el mandamiento nuevo de Jesús («Amaos unos a otros como yo os he amado», cf. Jn 15, 12) es en cierto modo el núcleo, la síntesis de todas las palabras de Jesús, vivámoslo con total radicalidad.


viernes, 28 de febrero de 2014

SÓLO DIOS BASTA

VIDA DE LA PALABRA      últimas semanas de Febrero 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de vida de enero ("Jesucristo, único cimiento de la Iglesia") y la de febrero (“bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”, Mt 5,8):
1.-        Un amigo de mi pueblo me llama para que le ayude a empezar una posible iniciativa en favor precisamente del Convento de Clarisas de mi tía en Villarrobledo, nuestro pueblo. Por las lluvias torrenciales, el tejado se les ha hundido por varios sitios (en el blog de ellas se puede observar). Al final no se pudo plantear. Aparte de rezar, no se me ocurría cómo ayudarlas.
     A mitad de mes me vino una idea: conozco al Director de Radio María, y le propuse que les hicieran por teléfono una entrevista con motivo del 400 aniversario del monasterio que se cumple este año y sobre la Virgen de la Teja que allí se venera (una simple teja, en la cual, ya desde hace más de un siglo, sin que nadie la toque, empezó a dibujarse la silueta de la Virgen María y luego ha ido cobrando año a año relieve y brillo, y, últimamente algo de color. En el blog de ellas puedes ver fotos y la historia completa).
     A las pocas horas del programa, me escribe la Madre Abadesa: “no te puedes imaginar la cantidad de gente que llama, pidiendo libritos de la novena de la Virgen en cantidad y algunas pidiendo la cuenta para ingresar un donativo. Solo puedo decir “gracias, Señor”, y a las personas por su generosidad”.


2.-        El fin de semana fue precioso, como pocos, con el encuentro que tuvimos en el Centro Mariápolis con 80 de toda España. Y a las cuatro horas de acabar empezábamos a dar una semana de Ejercicios Espirituales para sacerdotes (que también están siendo preciosos), compaginándolo yo con mi trabajo habitual. [Y con este correo quincenal: por eso ya lo dejé preparado antes, a falta de añadir esta experiencia]. Para colmo, estos días por varias circunstancias no he dormido bien, me he despertado mucho… Pero a cada tentación de cansancio o de que se me borrase la sonrisa…: “Tú, Señor, eres mi único Bien”; al esfuerzo matinal por dar una “patada” a las sábanas y levantarme…: “Tú, Señor, eres mi único Bien”.
            También ha habido otras mil pequeñas oportunidades: el miércoles, iba yo con algo de retraso y, cerrándose la puerta del ascensor, vi llegar a una mamá con 3 niños… así que “Tú, Señor, eres mi único Bien”… y metí la carpeta para que se les abriera la puerta y pudieran entrar.
Ayer en la estación, después de 15 días sin verla, me encontré a la vendedora que me había
pedido oraciones por su matrimonio; al plantarme dos besos con alegría, me dice: “¡uy, perdona!, que estoy constipada”. Rápidamente me acordé (“Tú, Señor, eres mi único Bien”) y para que no se preocupara le contesté: “no pasa nada; y si viene un constipado de esta amistad, bienvenido sea”. Aunque iba yo con el tiempo justo, me paré a preguntarle por la situación, los hijos, sus problemas de trabajo… Se la notaba luego verdaderamente feliz de esos gestos. Y cuando me dio las “gracias por todo”, ¡yo más contento todavía!

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS (algunas, más bien, son "ecos" sobre distintas actividades) tratando de vivir la Palabra de Vida de febrero ("dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios", repitiendo a menudo en el alma “Tú, Señor, eres mi único Bien”), la de enero  ("Jesucristo, único cimiento de la Iglesia" y el ecumenismo) y la de diciembre (“el Señor os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos”):
1.-        “después de casi diez años volví a ver a unos amigos judíos que nos vinieron a visitar con sus hijas: fue muy bonito porque nos conocimos las parejas cuando teníamos aproximadamente 20 años, con todas las expectativas de una vida por delante, y ahora nos encontramos con nuestros hermosos hijos y veíamos los frutos del amor. Pero lo más bonito fue que le pude decir a mi amigo judío con toda alegría que mi Dios era el Dios de Abraham y que por tanto yo lo consideraba mi hermano, se lo dije con toda emoción.
Es importante destacar que fui educado en una mentalidad donde no había una comunión tan cercana que nos permitiera vivir la alegría de compartir a un mismo Dios, al único Dios, aprovechar lo mucho que tenemos en común para hermanarnos y la riqueza del Antiguo Testamento, aunque me moría de ganas de hablarle de nuestro Jesús, de su Palabra, que nos ayuda a entender mejor la riqueza del Antiguo Testamento, el poder de la Gracia, que nos salvamos por la Fe, y no por la Ley (las obras), pero sabiendo que Jesús estaría muy contento de que hiciera esta comunión aun sin mencionarlo; no lo mencioné ni una vez; por amor a mi amigo me negué a mí mismo, porque quería respetar su religión, quería mostrarle que los cristianos no tenemos ningún resentimiento a los judíos.
Creo firmemente que Jesús se ha alegrado mucho de que me haya acercado así en esta primera oportunidad, y creo y espero poder continuar compartiendo la experiencia del amor de Dios con mis amigos judíos, y todas las personas de buena voluntad, que busquen el bien común, en la razón en la verdad de una conciencia iluminada (por la voz de Dios), sólo posible cuando entendemos la importancia de negarnos a nosotros mismos, como nos pidió Jesús, para mantenernos en su amor; que su Espíritu de Verdad, Espíritu de Amor, pueda habitar en nosotros y guiarnos, porque nosotros no sabemos lo que nos conviene

2.-        “ayer en Granada el grupo internacional Gen Verde hizo unos talleres con 40 ó 50 jóvenes y, al final del día, juntos mostraron lo que habían preparado y contaron qué había
supuesto esa experiencia para ellos.
Oyéndolos y conversando luego me daba cuenta que se había creado un ambiente que cambiaba la vida de esos jóvenes y también la nuestra: una vida iluminada por Jesús en Medio…
que disfrutes en sus conciertos del primer finde de marzo en Albacete

3.-        “… ha sido un placer volver a verte y además quiero confesarte que la pequeña experiencia que he vivido ayer en el encuentro, (dado que, de todo el fin de semana, sólo participé en la entera tarde del sábado): ha sido doblemente gratificante. Por una parte porque ya sabes que me gusta mucho ese tipo de evento y por otro la grata sorpresa de la respuesta de las dos personas que llevé.
     Te confieso que al principio tenía mucho miedo, porque no sabía cómo se iban a comportar, sobre todo mi amigo, ya que él siempre ha dicho que no es creyente y hemos tenido algunas discusiones al respecto, (amigables claro), y yo no quería que eso volviera a suceder estando allí; pero ha sido increíble: ha compartido experiencias con otros, se han dejado teléfonos y direcciones de emails. En fin, son cosas de Dios, lo tengo claro: no los había animado para nada, pero surgió así y ellos quisieron acompañarme.
     Luego a la vuelta, en el coche, ella me decía que ese grupo era lo que estaba buscando; y él le respondía: "pues ya lo encontraste, ¡anímate!"; a su vez él comentaba: “realmente yo sí creo en Dios: no es el dios que yo conozco, (el que me han enseñado), este Dios es ‘otro’”. Entonces, muy contenta, le dije: "¿ves? Mira, Dios no juzga, no regaña, no castiga, no te dice que tienes que obedecer bajo el temor. Dios es Amor y cuando una está en la presencia de Dios, cuando se deja
impregnar por ÉL, cuando está dentro de ti, todo, pero TODO lo que sale de ti es bueno, porque es de Dios; pero, además, este movimiento que ves, el de los Focolares es un movimiento donde cabemos todos, porque la única premisa, el único requisito que se pide es el amor, el amor al prójimo y recíproco". Y me decía: "sí, tienes razón". Fue una conversación larga, duró todo el viaje. Yo no sé sí cambiará o no sus ideas, pero lo que sí estoy segura es que ya mirará diferente, porque siento que tiene un pozo vacío, un gran pozo y que necesita llenarlo espiritualmente y si con esto lo va consiguiendo es algo que ya habremos ganado.
     Uffff, tenía que compartirlo contigo. Me he sentido muy, pero que muy feliz. ¡Qué poco necesita el ser humano para vivir y ser feliz, si sólo con Dios basta! Una gran verdad dicha por Santa Teresa de Jesús 

4.-        “operaron a mi marido y le extirparon el riñón izquierdo, ya que tenía un tumor cancerígeno. De la operación ha salido muy bien, pero como era un cáncer de los "feos", (como dicen los oncólogos), todavía seguimos de médicos.
            Precisamente esta tarde le hacen un TAC en la clínica que está en San Chinarro, (único sitio donde hay oncólogos especialistas en cada órgano del cuerpo).
Notamos mucho las oraciones que hacen todos nuestros amigos por nosotros.
Dios nos está dando una fuerza y alegría que maravilla a todos los que nos conocen. Incluso mi cuñado médico está asombrado de cómo llevamos esta enfermedad, y él, que no cree, dice que si esto mismo le hubiese pasado a él estaría totalmente hundido.
En estos momentos es cuando de verdad nos damos cuenta de las gracias que hay que dar a Dios por el regalo de la Fe

5.-        “en nuestro país también han representado estos días el musical que anuncias sobre Chiara “Luce” Badano. Viendo el espectáculo me di cuenta de la importancia de este modelo para los jóvenes, pero más aún al ver el bien que incluso hizo a la sociedad.
En un pasaje de su niñez, ella da sus juguetes nuevos: “a los niños pobres no se le pueden regalar los juguetes rotos”. Esta respuesta de Chiara “Luce” me hizo llorar (no sé por qué); exterioricé sólo algunas lágrimas, pero mi alma lloró, (cuando yo era más joven estaba incluso dispuesto a darlo todo). La última canción del musical repetía: “¡brilla entorno!”. Entonces dije: “Sí, tiene que ser la respuesta a lo que estaba buscando. Tengo que ser ahora como un espejo y la primera luz de inmediato para regalar”.
Desde entonces ha cambiado algo en el camino y cómo amar a los demás a mi alrededor

6.-        “creo que es el primer año que me las he arreglado para asistir todas las noches de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y superar todas las tentaciones pequeñas o grandes: “tendría más cosas que hacer”, “estoy indeciso”, etc.
En un momento pensé que con la Misa por la tarde no tendría tiempo para alcanzar el lugar donde se celebraba la oración ecuménica. “Pero si voy a Misa -me preguntaba- ¿podré llegar a tiempo después a la oración?”. Vi que sólo necesitaba poner mi confianza y me di cuenta cómo conseguir todas las noches participar


7.-        “muchas gracias por tu recordatorio de la PDV!!! He estado con mucho jaleo en el trabajo y como no la leí cuando nos la mandaste, se me fue el santo al cielo y se me olvidó por completo. Llevo unos días muy agitada y hoy no te puedes imaginar el bien que me ha hecho: ¡¡era lo que necesitaba!! ¡¡¡Y más bien me va a hacer cuando la ponga en práctica!!! 


N.B.: tú también puedes compartir las experiencias que, por gracia de Dios, hayas podido realizar poniendo en práctica el Evangelio; “pincha” aquí abajo en “comentarios” y escríbela.




miércoles, 19 de febrero de 2014

MI DIOS Y MI TODO

VIDA DE LA PALABRA primeras semanas de febrero 
 
Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de Vida de febrero y de meses anteriores:
1.-     Empecé a vivir la PdV de este mes con mucha ilusión, pues ya hace años hubo un tema parecido, (“nuestro único Bien”), que recuerdo por el mucho fruto y alegría interior. Me “asusté” en cambio, cuando en varias ocasiones a principio de mes, me acordé que había que repetirle interiormente ese salmo al Señor y… no lo hice, continué con lo que estaba… Vi que necesitaba la gracia de la confesión y, con esta, empezando de nuevo, ha habido muchas oportunidades de elegir al Señor como primero y único: y el gozo interior crece.
         P.ej., anteayer fui a ducharme y no empezaba a salir agua caliente, ni templada siquiera; ya que estaba dentro, decidí ducharme con agua fría, (ese día, uno de los más fríos, ¡casi helada!), repitiendo “tú, Señor, eres mi único Bien”. Luego, pensando en los demás de casa cuando se levantaran, (aunque voy cada mañana con el tiempo más que medido), me puse a mirar la caldera…: se había estropeado; intenté reiniciarla… ver si podía arreglarla… Corría el riesgo de no tener tiempo para desayunar… y, lo que es peor, perder luego el tren… Volví, no obstante, a intentarlo. Además, me di una vuelta por todos los radiadores de la casa, (la caldera es para agua y calefacción), por si goteaban. A cada minuto: “Tú, Señor, eres mi único Bien”.

2.-     En el vestíbulo de la estación de tren hay mostradores cuyos empleados, (aunque todo el mundo vamos rápido al trabajo o al tren de vuelta), a menudo te interpelan para que te hagas cliente. En uno de estos, me paran de vez en cuando, les dedico la mejor de las sonrisas, un “buenos días” y, casi sin detenerme, un desearles buen trabajo con toda mi amabilidad.
Una de estas empleadas, hace 2 semanas, después de pararme, al mirar, se dio cuenta que ya era la tercera vez que lo intentaba (no soy muy reconocible… con abrigo,
bufanda y gorra…) y medio se disculpó…: agradeció la sonrisa y los buenos deseos. Desde ese día nos damos los buenos días con alegría y le digo una palabra rápida amable mientras paso.
El viernes pasado me para: “necesito que me hagas un favor”. Le contesté: “¿que me apunte a la tarjeta?”. “¡No!”, –mira ella hacia lo alto–, “que me eches un cable 'con El de arriba'”; hace días se debió dar cuenta de mi alzacuellos, incluso con bufanda y solapas del cuello subidas. “Mi marido está a punto de volver; yo no quiero separarme: llevamos casi 25 años casados. ¡Reza por nosotros! Acuérdate de ‘echar un rezo’ esta tarde en Misa, ¿vale?”. Me encantó la petición y la confianza… en medio de una gran estación. Le dije: “tengo varios ‘asuntos’ similares estos días, así que, me acordaré; y, además, por doble motivo, pues yo también hago mis “bodas de plata”, pero sacerdotales, este año”. “Sí, sí; reza. Que yo quiero celebrar mis bodas de plata con mi marido”.
¡Y bien que lo estoy haciendo! Y, de paso, cuento contigo y con vosotros para ello…

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de Vida de febrero ("dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"), la de enero ("Jesucristo, único cimiento de la Iglesia") y la de  diciembre (“el Señor os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos”):
1.-     “gracias por todos tus envíos y por la comunión de experiencias que se produce, aunque yo llevo un tiempo que no me prodigo mucho comunicándolas. Hace unos días teníamos una reunión con el grupo de Tierra Santa y cada vez alguien cuenta su vivencia: esta vez le tocó a mi marido, que me pidió ayuda y que se la pasara al ordenador.
 Empecé a hacerle algunas correcciones, pero enseguida me di cuenta de que mi actitud tenía que cambiar: era su experiencia, no la mía, y yo lo único que tenía que hacer era escucharle hasta el fondo, amarle de tal modo que Jesús en él sacara lo mejor de sí. Experimentamos que si sus palabras nos viven hasta hacer de nosotros palabras vivas, fructifica y genera la unidad. Fue preciosa su experiencia; tanto, que muchos pidieron que se la enviara …

1b.-     “viviendo esta palabra de vida de enero, dado que hay una de nosotras que lleva dos meses enferma y de gravedad, era el momento de ponernos a preparar un trabajo que hace ella en tres días, pero nosotras no teníamos mucha idea, tratamos entre todas de recopilar información: buscar listados, preparar etiquetas, comprar sobres, papel, etc.; informarnos en Correos. Nos pusimos en un garaje donde ella lo preparaba para hacer esta tarea: enviar los paquetes con las miles de hojas de la Palabra de Vida de tres meses. Fue una experiencia única de vivir el "donde dos o más...", parecía una maratón del amor recíproco. Logramos por fin hacer el envío, la única diferencia: que habíamos tardado más…

1c.-     “ahora ya salió de la UCI y está en planta, por lo que me ofrecí a estar con ella.
Ayer tarde, cuando viniste a darle la unción de los enfermos y la comunión…, ¡no sabes cómo se preparaba para esta visita, estaba concentrada en Él! Fue el Cielo que vino a ella, todo era sacro por Su presencia viva en ella.
Luego, la otra cara de la moneda:  tuvo un rato terrible, donde sólo puedes estar, amar, consolar y pedir a Jesús que alivie ese dolor, (cuando la pasan por la tarde a la cama y la asean, es 'Jesús crucificado y abandonado' vivo, esas escaras que tiene...: es Jesús en la cruz que grita). Luego cuando se le va pasando, te dice: “perdóname y lo repite hasta la saciedad”…

2.-     “la palabra de este mes me viene como un asombro con una experiencia de hace dos días. Sabes que llevo con un problema judicial  en el que sufrimos toda clase de argucias y absurdos, y lentitud en todos los sentidos, por parte del abogado contrario, con la única idea de continuar el robo, ya que la lentitud de la justicia le favorece económicamente, y (aun perdiendo y pagando costas como ya le salió en la primera sentencia) él sigue ganando entre 2 ó 3 millones de pesetas cada año que se retrase. Así pues, había agotado el plazo para recurrir y solo le quedaba un día de plazo. Su estrategia le hacía retrasar un mes más todo el proceso. Cuál será nuestra sorpresa… ¡¡que se pasó del plazo a causa que la sentencia se abrevie, y sea firme: ¡¡lo contrario de lo que él perseguía…. LOS MILAGROS EXISTEN CADA DIA.

3.-     “de salud regular: ando con muletas y dolores de espalda, cadera y pierna derecha. Pero con muchísima presencia de Dios que me conforta. Todo me hace mucho bien. Le doy gracias a Dios por las molestias y casi me atrevo a decir que son gracia. En verdad los caminos del Señor parecen ser diferentes a los nuestros. Él es nuestro Dios y nos ama, no porque seamos buenos, sino porque Él es bueno.
         A ver si tengo el privilegio de acompañaros de nuevo. Un fuerte abrazo a todos, en particular a José que nos adelanta en sufrimiento y camino de santidad

4.-     “hace días que tenía ganas de escribirte y compartirte algunas cosas, voy a ver en estos días cómo se desarrollan las cosas en mi trabajo y veo si puedo...
            En enero me robaron del bolso la billetera y hasta que el seguro de la Visa no me devuelva lo que han sacado, estoy un poco justa; ya te diré algo.

            Voy poniéndole luz a todas mis situaciones, y que Jesús me lleve por el camino de su Amor

N.B.: tú también puedes compartir las experiencias que, por gracia de Dios, hayas podido realizar poniendo en práctica el Evangelio; “pincha” aquí abajo en “comentarios” y escríbela.

lunes, 17 de febrero de 2014

YO DIGO AL SEÑOR: "TÚ, MI BIEN"

“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. 
Para ello, en el estupendo comentario Chiara Lubich sugiere repetir de corazón: 
“Tú, Señor, eres mi único Bien”. 
Te ofrezco otro texto de ella abundando preciosamente en el tema:
NUESTRO 

ÚNICO BIEN 

Lo que caracteriza y hace fecunda nuestra evangelización es el hecho de que hacemos preceder el testimonio a la palabra; que el «hablar» debe seguir a nuestro «ser». Al mismo tiempo, hemos comprendido que, debido al camino comunitario que seguimos, el mismo «hablar» es parte del «ser». Nosotros somos realmente los que debemos ser también si comunicamos. Y es esta conciencia la que nos ha proyectado siempre hacia el prójimo, y nos ha hecho aprovechar innumerables ocasiones para dar a Dios a las personas.

Pero hay un punto, una piedra, sobre la que se debe apoyar todo, de manera que nuestro evangelizar, que es también comunicar, sea auténtico, un compromiso prioritario e imprescindible para que todo el edificio de nuestra, evangelización se apoye sobre cimientos seguros.

Santa Teresa de Lisieux decía que es mejor hablar «con Dios» que hablar «de Dios», porque en las conversaciones con los  demás se puede introducir siempre el amor propio.

Y es cierto. Pero, porque la nuestra es una espiritualidad comunitaria, nosotros debemos también hablar «de Dios». Naturalmente debemos también hablar «con Dios», debemos, antes de nada, amar a Dios con ese amor que es la base de nuestra vida, y por tanto también de nuestra evangelización, y que se exterioriza en la oración o en la actuación de su voluntad.

Por tanto, hablar con el prójimo, aprovechar cada ocasión para evangelizar, pero hablar, antes de nada, con Dios.

Hablar con Dios, ¿cómo?

Realizando, cada vez mejor, las prácticas de piedad, pero también verificando, durante el día, por medio de alguna
 brevísima oración, si nuestro corazón está realmente orientado hacia Él, si es Él el Ideal de nuestra vida; si reina en nosotros, en todo nuestro ser como verdadero rey; si lo ponemos realmente en el primer lugar de nuestro corazón; si lo amamos sinceramente con todo nuestro ser.

Me refiero a esas orientaciones rápidas que la Iglesia aconseja especialmente a los que están en medio del mundo y no tienen tiempo de rezar mucho. Son como flechas de amor que parten de nuestro corazón hacia Dios; como dardos de fuego: las llamadas «jaculatorias», que etimológicamente significan precisamente dardos, flechas. Estas sirven magníficamente para enderezar el corazón hacia Dios.

En la liturgia de la Misa hay un versículo que se puede considerar como una jaculatoria, muy bonito. Dice: «Tú eres, Señor, mi único bien» (cfr. Sal 16, 2).

Trataremos de repetirlo durante el día, sobre todo cuando los apegos de vario tipo quieran arrastrar nuestro corazón detrás
 de cosas, de personas o de nosotros mismos. Digamos: «Tú eres, Señor, mi único bien», no esa cosa, no esa persona, no yo mismo; «Tú eres mi único bien», ninguna otra cosa. Esto es lo que quiero y vuelvo a elegir ahora: «Tú, mi único bien».

Tratemos de repetirlo cuando la agitación o la prisa nos llevaría a hacer mal la voluntad de Dios del presente: «Tú eres, Señor, mi único bien, por tanto mi bien es tu voluntad, no lo que yo quiero».

Cuando la curiosidad o las ganas de consolación, nos lleve a
 querer conocer con anticipación a personas o cosas, «Tú eres, Señor mi único bien, no aquello de lo que mi avidez y mi orgullo querrían saciarme».

Tratemos de repetirlo frecuentemente y así nos sentiremos unidos a Dios y llenos de Él y pondremos y volveremos a poner la base de nuestro verdadero ser, de nuestro testimonio necesario, primer acto de evangelización. De esta manera todo irá bien en la vida, en el sentido justo.

Entonces, cuando hablemos, no diremos sólo palabras, o peor, habladurías, sino que serán dardos sobre las almas para que se abran al amor, para que acojan a Jesús.

Probemos. Descubriremos que esas pocas palabras, («Tú eres, Señor, mi único bien»), han sido una medicina para vuestra alma, un tónico; como diría Santa Catalina de Siena: «Han hecho que nuestra alma sea una lámpara derecha».
«Tú eres, Señor, mi único bien».


CHIARA LUBICH, Nuestro único Bien, en Revista "Ciudad Nueva", Madrid, mayo 1992, pág. 26-27.