martes, 18 de diciembre de 2012

"VER" A JESÚS EN CADA HERMANO, NOS PREPARA A LA NAVIDAD
VIDA DE LA PALABRA 

A mitad de mes, alguna de vuestras EXPERIENCIAS viviendo la Palabra de vida de diciembre ("...les dio poder de ser hijos de Dios"):
1a.-   “Gracias por todos los envíos con los maravillosos textos y experiencias habrás observado que no fuimos al último encuentro de comunidad, ni los sábados…: es que siempre que hemos hecho algo extraordinario, (como ahora la compra de la casa), mi marido se resiente y tiene una pequeña crisis en su depresión; menos mal que se resuelve yendo al médico y ajustando la medicación, pero yo tengo que tener cuidado y ver. Y estas últimas veces, "amar al hermano que tengo al lado" ha sido "perder" y amar a Jesús Abandonado y, más aún: para que él no se sintiera incómodo, hacerle ver que era yo quien no tenía un buen día y así se queda más tranquilo. No es del todo mentira, ya que estoy acusando mucho el poco frío que hace…
         Me doy cuenta que no estoy haciendo bien la voluntad de Dios ya que el límite de amarle es "sin límite" y yo no consigo arrancar, pero cada día trato de recomenzar y creer en Su misericordia. Trato de aprovechar las ocasiones que puedo de amar al que me pasa al lado; por ejemplo, me he dado cuenta que una conocida no tiene ordenador y cada día le envío por sms el lema diario; así también me ayuda, ya que cuando se me olvida, lo llevo en el móvil escrito y lo recuerdo…”

1b.-   “Quisiera poner en común este dolor: todavía con mi único hermano no he logrado establecer una buena relación; se rompió cuando mi madre se agravó y quería que nos fuéramos a vivir a su ciudad para que yo cuidara de ella; lo solucionamos medianamente haciendo que estuviera con cada uno 6 meses. Pero cuando murió, el tema  empeoró por motivos que te puedes imaginar: el dinero, el reparto de las cosas, etc. Para mí fue muy fuerte y doloroso; por supuesto que lo he perdonado, pero la relación sigue tensa. Ahora… me digo que es mi oportunidad de tender puentes nuevos y de amarlo hasta el fondo sin pretender nada, pero tiemblo de pensar que hace 5 años no he ido por su ciudad y que me espera una buena lucha, ya que pienso no se trata de tirar la toalla, sino de encontrar el equilibrio en todo. Así pues, es un “rostro” de Jesús Abandonado que no puedo desperdiciar…

1c.-    “desde que vivimos este año "el amor al hermano", he visto que caía en una trampa sin darme cuenta: con el tema tan candente de los territorios autonómicos y su lengua; por un lado soy de esa tierra y me duele, pero será quizás que hace tantos años que estoy fuera de allí que me siento universal. El caso es que por la red circulan muchos chistes sobre el tema y, la verdad, algunos son muy simpáticos y yo los reenviaba tan tranquila... Chiara no me enseñó así: tengo que amar a todos y amarlos como quieren ser amados y ponerme en su piel, así que los recibo y ya no los reenvío y me sirve para poner a cada uno en el Corazón de Jesús…

2.-        "Gracias por el recuerdo puntual y la ayuda para no decaer o parar en este camino.
            Leí casualmente en la Biblia que solo vivirá aquel que mire el bien y aleje sus ojos del mal.
            Iba a buscar níscalos a mi pinar, pero al llegar había gente con su cesta recogiéndolos, les llamé a ver quiénes eran, a través de la valla; cuál fue mi sorpresa: mi peor convecino; harta de sus faenas, le pregunté si había muchos, y los dejé continuar, y le ofrecí al Señor aquella injusticia y dolor…
            Necesitaba ir al campo y no encontraba a nadie libre para acompañarme; casualmente encontré a mi vecina, con la cual tengo reservas en la relación; me parecía que Dios me pedía que venciera esas reticencias y perdonara. Le pedí que me acompañara y, cuando le pagué, me dijo que su hija estaba en paro y lo necesitaba. Me alegré de haber derribado aquel muro, y facilitar la relación..."

3.-     “"Acoger a Jesús significa, de hecho, reconocerlo en todos nuestros prójimos. Y ellos también tendrán la posibilidad de reconocer a Jesús y creer en Él si en nuestro amor por ellos descubren una huella, una chispa del amor infinito del Padre". Cuando me paré a leer, meditar y rezar con esto de la PdV fue como si algo se removiera dentro de mí. Nunca, hasta ahora, había entrado a este periodo tan especial de la liturgia desde esta perspectiva, con esta iluminación. Mil gracias, porque cada día descubro más mi vocación, el sentido de la donación y el de acoger al Señor, esto es, reconocer a Jesús en los demás para que ellos lleguen a conocerlo y a recibirlo…
         Tengo en catequesis varios chicos y chicas, pero… uno el primer día entró a la parroquia dando saltos y corriendo; y en un mes y medio entra y se dirige al Santísimo a rezar, y al acabar rezamos todos juntos un Padrenuestro y un Avemaría. Hoy me entretuve colocando las cosas para irnos; quedábamos él y yo; y me dice todo serio: "oye, no te olvides de que tenemos que despedirnos del Señor rezando, ¡¡eh!!". Con la PdV de este mes pensé en cómo nos donamos, si nuestros comportamientos son evangélicos, si nuestros ojos “brillan” al hablar del Señor; todo eso cala y hace posible el contacto entre Jesús y nosotros. Poder ser, aun en mi pobreza, cauce, puente entre alguien y Jesús, me parece tan grande que me quedo sin palabras... ¡hasta yo!
Bueno, perdonad la parrafada, pero hoy es uno de esos días en que tengo la cara de felicidad puesta y los ojos vidriosos, (y me pasa tanto!!!!)

4.-     "reconozco que este año no me siento con "espíritu" navideño.
            He recorrido varios almacenes buscando algún regalo por aquello de no dejarlo para última hora, pero todo me resultaba ajeno, nada me atraía.
            Tal vez sea porque estos días he sentido muy de cerca a los amigos y he comprendido que es cierto que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Si además se tiene la suerte de tener no un amigo sino varios, los tesoros aumentan.
            Teniéndolos a ellos no necesito más regalos.
            Por cierto, este verano hice un descubrimiento. Muchas veces había oído esa frase, pero no sabía que su origen era la Biblia. Leyendo, leyendo allí me la encontré. Libro del Eclesiástico:
-        “ Un amigo fiel es apoyo seguro, el que lo encuentra, encuentra un tesoro”. “Un amigo fiel no tiene precio”. “Un amigo fiel, es bálsamo de vida”.
            Teniendo tesoros, bálsamos y La Biblia, no se me ocurre nada más que pedir.
            Tampoco me entusiasman las luces. No sé si será porque estos días andaba triste: me sentía a oscuras, pero el domingo en Misa escuché a un coro que me devolvió la luz. Venían de África, cantaban sin instrumentos y sin micro. Tenían unas voces increíbles, pero lo que más me fascinó fueron sus ojos y su expresividad.
            Pocas luces se pueden comparar a una mirada sincera, a un corazón expresivo. No, no quiero luces externas, prefiero estar atenta a las que provienen del corazón y se reflejan en los ojos…
            El Belén sí lo he puesto y me he dado cuenta que mi hijo está creciendo: este año no hay dinosaurios junto a las ovejas y el niño Jesús está quieto en su cunita, (no anda montado en camiones, coches, aviones… por toda la casa)."

lunes, 17 de diciembre de 2012

PAPÁ NOÉL "SUPLANTA" A SAN NICOLÁS


DE CÓMO SAN NICOLÁS SE CONVIRTIÓ EN PAPÁ NOÉL 

La figura moderna de Papá Noel es un pálido reflejo de la persona que la inspiró: San Nicolás, obispo de Mira, antigua ciudad de la costa meridional de la actual Turquía.

¿Cómo se produjo la transformación de un santo caritativo en icono del consumismo navideño?

El escritor Jeremy Seal emprendió una investigación internacional para dar respuesta a esta pregunta, y ha comunicado sus conclusiones en el libro «Nicholas: The Epic Journey from Saint to Santa Claus» («Nicolás: el viaje épico de santo a Santa Claus»), Ed. Bloomsbury.

S. Nicolás era obispo de Mira y vivió en el siglo IV, en una ciudad de la Turquía meridional, hoy conocida como Demre. Fue una persona especial: Nicolás parece ser una persona sensible que se hizo famosa por dedicarse a la ayuda material y concreta.
Fue especialmente longevo. En la época en que vivió, la mayor parte de los santos cristianos eran mártires, pero sobre Nicolás se contaron muchas historias, (coinciden en su dedicación a ayudar a los demás), porque vivió una vida larga, y murió en la cama.
Salvó a algunos marineros, en medio de una tempestad ante la costa de Mira. Otra vez, convenció a un capitán para que llevara en su nave una carga de trigo a Mira, donde la gente estaba muriendo de hambre, y su bodega se volvió a llenar de trigo. Algunos militares, condenados injustamente, tuvieron una visión de Nicolás que les confortaba y les liberaba.

A partir del siglo VIII, su tierra de origen, el sur de Turquía, estaba cada vez más amenazada por los musulmanes, que no tenían mucho interés en su figura: las reliquias de san Nicolás fueron sacadas de Turquía en 1087 y llevadas a Bari (Italia), permitiendo la difusión de su culto en el continente europeo.

Cuando el culto de Nicolás llegó a Rusia, en el siglo XI. Los rusos lo llamaron en su lengua «el que ayuda».

En los siglos XVI y XVII, La Reforma, que se difundió en la Europa septentrional, redujo mucho el significado de los santos (las imágenes y las estatuas de los santos eran derribadas, quemadas y destruidas). San Nicolás fue excepción porque iba más allá de la Iglesia, se había convertido en parte integrante de cada familia: desde el siglo XIV, cada 6 de diciembre, Nicolás llegaba trayendo regalos a los niños del Norte de Europa, pasando a través de la chimenea.

Su culto es probable que fuera llevado a Nueva Ámsterdam, (hoy Manhattan), por las primeras comunidades que se asentaron, y que haya quedado como una vaga memoria en Norteamérica, latente hasta finales del siglo XVIII.
El nombre «Santa Claus» (papá noel) deriva de la pronunciación estadounidense de la palabra holandesa «Sinterklaas». San Nicolás y papá noel son, por tanto, la misma persona, aunque muchos no lo sepan. Por otra parte, son representados en modo diverso porque los figuran en lugares y tiempos diversos.

Luego, la tradición de los regalos que hasta entonces era una celebración local, en la que se intercambiaban objetos hechos en casa, estalló en algo mucho más grande. Se iniciaba la producción en masa, se difundió el comercio, llegaron los juguetes del norte de Europa, y todo se podía comprar: libros, instrumentos musicales, tejidos, etc.

Por consiguiente, el uso de los regalos se transformó en algo totalmente diferente, y esto hizo nacer la exigencia de encontrar al espíritu de la entrega de regalos. San Nicolás era quien, en las tradiciones holandesa e inglesa del viejo mundo, representaba al que daba regalos; y no era necesario inventarse muchas cosas para recordarlo.

La gente, a finales del siglo XVIII, popularizó la imagen de San Nicolás (Sinterklaas), aunque no inmediatamente con fines comerciales, y su nombre se transformó gradualmente hasta convertirse en Santa Claus.

Hacia 1863 adquirió la actual fisonomía de gordo barbudo bonachón, gracias al dibujante alemán Thomas Nast, quien diseñó este personaje para sus tiras navideñas. Allí adquirió su vestimenta y se cree que su creador se basó en las vestimentas de los obispos de viejas épocas para crear este «San Nicolás», que en ese momento ya nada tenía que ver con San Nicolás de Mira.

En los años veinte del siglo XX, empezó a adquirir sus características actuales: los renos, el trineo, las campanillas. Elementos que son sencillamente característicos del mundo en el que emergió: en aquella época, los trineos eran el medio principal de transporte en invierno, en Manhattan.

Mientras estas características tomaban forma, fue asociado cada vez más al ámbito comercial. Una instrumentalización comprensible, pero después de todo una desviación de su significado original. En la Edad Media, era símbolo e icono de la caridad; actualmente parece más una extraña mezcla de caridad y de consumismo que lo invade todo.

La idea de San Nicolás era la de ayudar a quienes pasaban dificultades. Hacer regalos sólo por el gusto de hacerlos a personas queridas que tienen en abundancia, podría no reflejar la esencia de la intención de San Nicolás, ni los importantes valores morales que representa: el sentido de una caridad activa.

Ya en el siglo XX, la empresa Coca-Cola encargó al pintor Habdon Sundblom que remodelara la figura de Santa Claus/Papá Noel para hacerlo más humano y creíble. Esta versión data de 1931. En este punto, sin embargo hay que aclarar que no es del todo cierta la creencia de que el color rojo y blanco de Santa Claus tenga su origen en los anuncios que la marca Coca-Cola empezó a partir de 1931, aunque sí es verdad que contribuyeron a la popularización de estos colores y del mito mismo.

lunes, 10 de diciembre de 2012

RETIRO ESPIRITUAL ADVIENTO 2012


FIN DE SEMANA DE RETIRO ESPIRITUAL EN ADVIENTO

Si quieres participar (o invitar a alguien) a unos días de serenidad para preparar sobre todo interiormente el Nacimiento de Jesús...:

domingo, 2 de diciembre de 2012

EL BUEY Y LA MULA EN TU BELÉN

EL BUEY Y LA MULA AL INSTALAR TU BELÉN
Hoy, primer domingo de Adviento, te copio un artículo de un amigo (no sé si se lo publicarán en el periódico para el que lo ha escrito) sobre "el buey y la mula" de los belenes:
"En estos días los medios en general han dado la noticia de que el Papa en su nuevo libro "La infancia de Jesús" ha afirmado que no había ni buey ni mula en el portal de Belén. Esto, con ser anecdótico, ha causado un gran revuelo por ser figuras tan entrañables en los belenes que se hacen en los países de tradición católica. En su mismo diario el domingo pasado Tico Medina escribía una crónica humorística titulada "Extraño desahucio en Belén" y se preguntaba qué iban a hacer los niños con las dos figuras de barro. Por su parte Esteban de las Heras titulaba su artículo "Ni mula ni buey" y decía que lo de Ratzinger era una precisión inoportuna en el tiempo.

    Ahora bien, yo me pregunto: ¿algún periodista ha leído el libro del Papa o, al menos, la página en donde habla de ese asunto? Porque yo no encuentro ninguna afirmación en ese sentido. El Papa dice que en el Evangelio de Lucas se lee que María puso a su niño recién nacido en un pesebre (Lc 2, 7), y esto hace pensar en animales porque es allí donde comen, aunque en el evangelio no se mencionen explícitamente. ¿De dónde sale entonces la tradición del buey y la mula (o el asno)? El Papa hace alusión a varias citas del Antiguo Testamento de las que pudieron surgir y concluye que en la conexión de esas citas con el pesebre aparecen los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. De ahí que "ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno" (pg. 77).

 
Ya sabemos de dónde pudo surgir esa tradición y su significado. Ahora la cuestión es: ¿De dónde ha surgido la noticia de que el Papa se ha cargado la tradición del buey y la mula? ¿De un periodista que no entiende lo que lee y que, por ignorancia, difunde una noticia falsa? ¿O de un periodista que, por atacar al Papa de alguna manera, de forma tendenciosa se inventa la noticia? En todo caso lo grave es que luego todos los medios repitan de una forma o de otra la noticia falsa y nadie se preocupe de verificar si es cierta, leyendo el libro.
    Corren malos tiempos para conocer la verdad de las noticias. ¿Tendremos que poner en duda todo lo que leemos u oimos en los medios? Me temo que cuando se trata de algo relacionado con la Iglesia Católica así tendrá que ser.
"
C. d R.

sábado, 1 de diciembre de 2012


PALABRA DE VIDA – diciembre 2012

«A cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios»
(Jn 1, 12)

Aquí está la gran novedad anunciada y dada por Jesús a la humanidad: la filiación divina, ser hijos de Dios por gracia.

¿Cómo y a quién se le da esta gracia? “A cuantos lo recibieron” y a cuantos lo reciban a lo largo de los siglos. Es necesario acogerlo en la fe y en el amor, creyendo en Jesús como nuestro Salvador. Pero tratemos de comprender más en profundidad qué significa ser hijo de Dios.

Basta mirar a Jesús, el Hijo de Dios, y su relación con el Padre: Jesús rezaba a su Padre como en el “Padrenuestro”. Para Él, el Padre era “Abbá, es decir, el papá a quien Él se dirigía con palabras de infinita confianza e inmenso amor.

Ya que había venido a la tierra por nosotros, no le bastó encontrarse en esta condición privilegiada. Al morir por nosotros, al redimirnos, nos ha hecho hijos de Dios, hermanas y hermanos suyos, y nos ha dado a nosotros también, a través del Espíritu Santo, la posibilidad de introducirnos en el seno de la Trinidad. De este modo para nosotros también se ha hecho posible esa invocación divina suya «¡Abbá, Padre!» (Mc 14, 36; Rom 8, 15), es decir, “papá, padre mío”, nuestro, con todo lo que eso conlleva: certeza de su protección, seguridad, abandono a su amor, consuelos divinos, fuerza, ardor; ardor que nace en el corazón de quien está seguro de ser amado.

«A cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios».

Lo que nos hace uno con Cristo, y con Él hijos en el Hijo, es el bautismo y la vida de la gracia que proviene de él.

En este pasaje del Evangelio hay, además, una palabra que desvela también el dinamismo profundo de esta “filiación” que hay que realizar día tras día. De hecho, es necesario “ser hijos de Dios”.

Se llega a ser, se crece como hijos de Dios, con nuestra correspondencia a su don, viviendo su voluntad que está toda concentrada en el mandamiento del amor: amor a Dios y amor a los prójimos.

Acoger a Jesús significa, de hecho, reconocerlo en todos nuestros prójimos. Y ellos también tendrán la posibilidad de reconocer a Jesús y creer en Él si en nuestro amor por ellos descubren una huella, una chispa del amor infinito del Padre.

«A cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios».

En este mes en el que recordamos especialmente el nacimiento de Jesús en esta tierra, tratemos de acogernos recíprocamente, viviendo y sirviendo al mismo Cristo los unos en los otros.

Y entonces una reciprocidad de amor, de conocimiento de vida como la que vincula al Hijo con el Padre en el Espíritu, se instaurará también entre nosotros y el Padre y sentiremos que cada vez más en nuestro labios aflora la invocación de Jesús: «¡Abbá, Padre!».
Chiara Lubich
MÁS VIDA DE LA PALABRA

Entre las muchas que me habéis mandado, aquí copio alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de vivir las Palabras de estos meses (“…el que beba del agua que Yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed…”, “en tu Palabra, echaré las redes” y “quien me ama, guardará mi palabra… y haremos morada en él”):
1.-      “En el pueblo me encontré con una mujer, una madre afligida porque su hija se había ido a vivir con un muchacho. Le aconsejé lo mejor que supe: que perdone para ir a la iglesia, rezar, encargar oraciones. Pero me contestó que si hacía así, iba a estar en boca de todos, y empezarían con habladurías de qué tipo de pecados hizo en su juventud si necesita el perdón de Dios…
Le dije que debería hablar con un psiquiatra o un psicólogo, pues sufría insomnio. Pero pensé que necesitaba un psicólogo cristiano y me atreví a recomendarle que charlara con una amiga del grupo de Palabra de Vida, que estudió psicología. No sólo le dijo que tenía que perdonar, sino además amar. La madre se quedó al final convencida de que, en primer lugar, es necesario resolver los problemas espirituales: después de tantos años, fue a confesarse y comulgar y manifestó su decisión de no alejarse de estos sacramentos”.

2.-        “en el aparcamiento conocí a algunas señoras y me enteré de que una de ellas tenía una hija que sufre de cirrosis. Nos hicimos amigas. Más de una vez luego me llamó para contarme sus problemas. Vi que no era suficiente darle consejo y consuelo, sino que necesitaba una ayuda concreta: a su hija tenían que hacerle unas pruebas costosas y no tenía dinero. Así que empezamos a buscar a conocidos y amigos para reunir la cantidad. Así, la hija pudo hacerse las pruebas y nació una hermosa relación también con ella. Experimentó que hay bondad en el mundo, que hay gente que se preocupa por los demás. Así que, se abre y nos habla de su sufrimiento.
El amor que recibió, la cambió: "en la ya larga estancia en el hospital, -dijo-, antes me comporté mal con las enfermeras, hablaba irrespetuosamente. Ahora, desde hace algún tiempo, comencé a respetar y comportarme".
Mientras tanto, murió, pero con el alma en paz, gracias –según aclaró– al sufrimiento aceptado con amor que conoció en el último período de su vida. Su madre y yo

3.-     “Gracias por tus envíos, que tanto nos aprovechan.
Nosotros, bien. Se acaba de ir al Cielo mi hermana mayor: ha sido su muerte una caricia del Señor. Estaba muy enferma y quiso que la llevaran a la Misa de Ordenación de unos seminaristas de quien había sido profesora. En el momento de la Comunión la subieron al altar con su sillita de ruedas, recibió al Señor, y "dejó de respirar", según palabras de su sobrino, que tanto la quiso.
Este hecho, tan inesperado fue presenciado por una numerosa concurrencia; quedaron todos edificados, viendo cómo el Señor había llamado a su sierva fiel, de una forma tan dulce. Ayúdanos a darle gracias a Dios...

4.-     “personalmente me quedaría con esta parte de la PdV: “¿Cómo llegar hasta el punto en que el Padre mismo nos ame y la Trinidad habite en nosotros? Poniendo en práctica con todo nuestro corazón, con radicalidad y perseverancia el amor recíproco entre nosotros”.
Durante este mes, está mi abuelo en nuestra casa, 92 años, (ha vivido la guerra, la post-guerra y demás carencias; su padre murió meses antes de nacer él: un sinfín de dolor y una vida muy marcada por la falta de afecto). Desgasta muchísimo tenerlo en casa y no es nada cariñoso, pero nos hemos propuesto callarnos a las tonterías que diga, en definitiva, Amarlo porque él es mi prójimo más cercano y, la verdad, uno va viendo cómo se apaga la vida, pero también que si se hace bien, como Dios lo pide, te queda esa Paz que Él promete (“y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”)…

5.-     “…confié en Dios y quise servir con amor a alguien, un conocido del pueblo, que tenía una tarea pendiente en la ciudad, aunque no sabía yo cómo hacerlo. Parecía complicado, yo no estaba familiarizado con el problema, pero recordé que si estoy dispuesto a hacer un acto concreto de amor, Dios me muestra lo que debo hacer.
Me iluminó primero para empezar por dar una llamada, desde allí me dirigieron a una web en la que pude especificar por escrito el problema en cuestión. Y el problema se resolvió, en efecto, muy rápidamente...

6.-     “creo que llega el momento de no combatir con las armas de la justicia, sino con la armadura de la paciencia, de la comprensión.
Un día, los vecinos hicieron un agujero y traspasaron hasta nuestro lado. Nunca fui a quejarme. Y cuando, después de unos días, ese vecino vino a pedirme en mi consulta un ultrasonido, lo hice con mucho gusto, sin mención de ese agujero.
Otro vecino siempre se queja de que aparco el coche delante y no le agrada. Un día, cuando estaba de guardia en el hospital, ese vecino fue a mi consulta. ¡Claro que el primer impulso de decirle algo se puso en marcha, pero nuestro trabajo no es el de juez para poner las cosas en su lugar, sino amar! Así que traté de servirlo con amor y con la mejor voluntad

viernes, 30 de noviembre de 2012

VIDA DE LA PALABRA DURANTE EL MES QUE VA ACABANDO


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de noviembre (quien me ama, guardará mi palabra… y haremos morada en él):
1.-     Como te comenté, un “filón” para practicar la PdV de este mes para mí está siendo el “contemplar” la “morada” de Dios en mí y en los demás (“… y haremos morada en Él”, dice Jesús; “…su manifestación no sería ni espectacular ni externa. Sería una sencilla, extraordinaria “venida” de la Trinidad al corazón del fiel, que se hace realidad donde hay fe y amor…”, afirma el comentario de la PdV). P. ej.: al santiguarme…, despacio y consciente de la presencia de Dios en mí, tratando de que sea relación, relación de amor y diálogo, (y adoración), con el Padre y con el Hijo y con el Espíritu. Eso , a la vez, me hacía consciente de que no me podía quedar ahí: tenía que realizar en seguida un acto concreto de amor al prójimo más cercano (porque “donde hay caridad y amor, allí está Dios”); así, p.ej., tras rezar el Ángelus en el descanso del trabajo antes del “piscolabis” de media mañana, procuraba en seguida tener alguna atención con alguno.
   Y en los demás… P. ej.: he estado más atento a cada persona, tratando de “mirar” su alma a través de sus ojos. Así, el otro día, me di cuenta que la señora rumana que, al salir de casa, me cruzo en dirección contraria estaba triste, (aunque todavía hay poca luz porque está amaneciendo). Siempre viene seria, sí, como tanta gente a la que saludo cada día, pero, tras mi “buenos días”, sonríe. Esta vez, era una sonrisa ficticia. Como ella va con mucha prisa, no la paro. Al día, siguiente, ya cuando la vi a lo lejos empiezo a preguntarle mientras nos vamos cruzando, (son unos segundos cada día), pues va siempre con mucha prisa. Por ello, en casa rebusqué el papelito que una vez me dio, con su tlf. y correo, (por si le encontraba otro trabajo). Hallé la dirección y le escribí; me contestó un correo sorprendida: …no tengo el alquiler pagado, tengo dar para luz, estoy disperada. Ahora, no lo se como puedo salir. Ahora me entiendes por que tengo la cara muy triste. GRACIAS POR PREOCUPARSE…”.

2.-     Excursión por la sierra: frío y mucha niebla. Uno de los compañeros había olvidado sus guantes y a mitad del camino empezó a resoplarse los dedos. Yo tengo sólo un guante y se lo presté para el resto del trayecto. Me “tomó el pelo” familiarmente: “¿has traído sólo uno por ahorrar”?, (tengo “fama” de austero…). En realidad perdí el otro hará años; mi madre cuando lo supo, meses después me regaló un par, que me venían “un pelín” grandes, pero ya se los había regalado a otro compañero que los necesitaba, aunque luego él se compró otros para tener “quita y pon”.
Acabé con las manos que ni podía marcar con el móvil, pero con el corazón feliz.

3.-     La otra tarde volvía yo con el tiempo justo para alcanzar el tren: al entrar en la estación de Chamartín, vi que me quedaba un minuto escaso y el largo vestíbulo por delante.
Me cruzo con una señora conocida. Parece que ella no me veía, así que me vino la tentación de pasar de largo, sin saludar para no detenerme. Preferí saludar y pararme, aunque me arriesgase a perder el tren. Ella tenía prisa, así que sólo fueron unos segundos.
A los pocos metros me encuentro con un simpático comercial que ofrece tarjetas de banco, al que ya llevo saludando ahí varios días, (resulta ser, además, una persona bastante religiosa); como ya tengo confianza con él, pensé decirle “a correvuela” esta vez: “¡que pierdo el tren!”. Elegí, en cambio, sonreír sin prisa, saludarle… y… quiso contarme alguna cosa… Naturalmente perdí el tren, (pero suele haber uno cada media hora, ¡eh!). En realidad, (¡por una vez!), tampoco tenía yo otra tarea inmediata allí al llegar.
Me alegré, (¿signo de la “morada” de Dios también en mí?): en cualquier caso, son más importantes las personas (imagen de Dios y llamados a ser “morada” suya), que los trenes y los horarios.