martes, 30 de abril de 2024

MOSTRAR AL RESUCITADO EN NUESTRAS ACCIONES

VIDA DE LA PALABRA                    últimas semanas de ABRIL


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de abril («Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía», Hch 4, 33) y la de marzo («Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme», Sal 51, 12):

1.-        El domingo me pidieron que grabara un video de 20’ contando mi experiencia para un encuentro de sacerdotes en Ecuador. Aunque ando muy mal de tiempo, vi una oportunidad de testimoniar la presencia del Resucitado, así que acepté el desafío: tenía que realizarlo y enviarlo en menos de 48 horas.

            Ayer por la mañana logré ponerme y creo que gracias a la unidad de los amigos que me lo pidieron y al amor al prójimo que lo iba a escuchar, me sentía movido interiormente e inspirado (más allá de alguna tartamudez, por la premura; e incluso un garrafal error gramatical, que acepté con paz como humillación, a mí que me gusta ser perfecto en el escribir y hablar). Me salió “del tirón”, (sin tiempo de haber previamente escrito un guion), y sin tiempo de luego haber hecho recortes ni montaje. ¡Esperemos que sirva!: en cualquier caso, para gloria de Dios.

 

2.-        El otro día tuve que hacer corrección fraterna a algunos de un grupo. Me daba mucho corte, pero lo vi necesario. Estaban preparando cosas y trabajando en una capilla de nuestro templo parroquial cuando empezó la Misa: yo daba por supuesto que iban a participar en la Misa y a interrumpir su labor para continuarla después. Pero siguieron trabajando: la verdad es que cerraron la puerta acristalada y, aunque no dejaron de hablar, lo hicieron en voz no muy alta, pero se oía un molesto murmullo continuo.

            Además de distraer a la gente, a mí me cuesta mucho centrarme cuando personas a 4 ó 5 metros de la celebración están como si lo que allí se vive no tuviera valor: ¡nada menos que la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo que se vuelven a hacer presentes en el altar! Naturalmente no eran conscientes de ello, no lo hacían como desaire.

            Así que, al finalizar la Misa, poniéndome de acuerdo en mi interior con Jesús Resucitado a quien acababa yo de comulgar, sin terminar de quitarme el alba, con toda paz y una sonrisa más especial si cabe, fui a decírselo: “vengo a echaros la bronca”. Mientras se lo decía con calma, les iba dando un abrazo a cada uno. Acogieron muy bien mi comentario y me quedé más en paz todavía. Sonrientes ellos y yo, continuaron su labor.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de abril («Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía», Hch 4, 33), la de marzo («Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme», Sal 51, 12) y la de febrero («Haced todo con amor», 1 Co 16, 14):

1.-        “perdona por no haber contestado antes... Me encantaría tener una conversación en persona... Dios quiera sea algún día posible.

Mi padre falleció y la verdad es que, aunque es ley de vida, su ausencia deja un hueco muy grande en mi corazón. Tuvo un final de vida con enfermedad: llevaba ciego unos años y desde hace tres, que cogió covid, en cama con insuficiencia cardiorrespiratoria... Su cabeza muy lúcida y siempre con muy buen ánimo; decía que "era el hombre más feliz de la tierra". Yo iba mucho a visitarle: eran tantas tardes con él y El Señor. ¡Era tan bonito estar con él!: en sus ojos estaba la Paz de Dios. Un día antes de morir le dije: "papá, tranquilo, Dios ayuda". Y él me contestó con la voz ya muy afectada: "CLARO QUE AYUDA DIOS, NO LO DUDO".

Ahora me emociono al recordar con qué entereza, Fe, humildad, generosidad y Amor vivió sus últimos años. A veces pienso que por ello Dios nos lo quiso dejar un poco más después del aislamiento que tuvo tan duro durante la pandemia en la residencia.

 

2.-        “no sabía muy bien qué lectura escoger ahora en Pascua del Nuevo Testamento. Pensaba releerme de nuevo Hechos de los apóstoles pero al final he optado por leer la Carta de Santiago pues así, de seguido, hacía mucho tiempo que no la leía y la verdad es que no tiene desperdicio.

Tanto es así que aunque ya la he leído, ahora voy a hacer una relectura pausada para pensar en todos los temas de los que habla que son muchos y variados: las pruebas, el origen de las tentaciones, la importancia de pedir a Dios pero no de cualquier forma sino con fe.

Necesario es escuchar la palabra, pero, sobre todo, ponerla en práctica. Algo que nos evitaría muchos problemas si lo hiciéramos de veras: refrenar la lengua. Menciona también la discriminación que hacemos de las personas, la fe y las obras…

Me encanta. Bien cortita, pero que no tiene desperdicio.

La voy a releer y contestar con otra carta, aunque Santiago nunca la recibirá, pero a mí me servirá para pensar y reflexionar.


 

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martes, 16 de abril de 2024

TESTIMONIAR LA RESURRECCIÓN AMANDO

 Aquí te ofrezco unos textos que puedan ayudarnos a profundizar y vivir mejor la Palabra de Vida de abril («Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía», Hch 4, 33):


VALORAR AL OTRO.

[…] El secreto de Chiara consistió en reconocer y valorar a todos como a personas únicas e irrepetibles.  […] ¿Cuál es el secreto?

Lo ha llamado el 'arte de amar', de la cual ella misma ha sido ejemplo vivo e incomparable. Se trata de amar a quien tenemos delante como a un verdadero hijo y una verdadera hija de Dios, sin hacer distinción alguna entre quien sea simpático y quien no lo sea, entre quien es atractivo y quien quisiéramos rechazar, entre los que son de nuestro propio país y los extranjeros, entre cristianos y musulmanes, entre luteranos y ateos. Para ella el hombre y la mujer que se encontraba delante eran una ocasión irrepetible que no dejaba escapar, diría, nunca. Todo nació de su experiencia de Dios que es Amor y, por lo tanto, Padre de la humanidad. [...] 

ROBERTO CATALANO, L’arte di amare - In ricordo di Chiara Lubich

 


 

AUMENTAR EL ESPÍRITU DE FAMILIA.

 [...] Debemos ser los primeros en amar como hace Dios; no esperar que el otro dé el primer paso y te ame; debemos tomar nosotros la iniciativa. Si después otros viven este amor juntamente con nosotros, surgirá el amor recíproco. Ésta es la base segura de la unidad del mundo; es capaz de dar vida a la familia humana universal, creando tales relaciones entre las personas, los grupos, los pueblos que son capaces de derribar las divisiones y las barreras de todo tipo, en cada época. Por este amor, vivido por personas de las más diferentes religiones, también a través de nuestro Movimiento, hoy hombres y mujeres de casi todas las naciones del mundo están decididamente intentando ser, al menos allí donde viven, origen de un pueblo nuevo, constructores en el mundo de una única familia. [...] 

CHIARA LUBICH, Discorso nella convenzione di musulmani e cristiani,

Washington, novembre 2000

 

 

 

LA PALABRA NOS HACE LIBRES.

[...] Vivir la Palabra nos hace libres y puros porque es amor. El amor es lo que purifica con su fuego divino nuestras intenciones y toda nuestra intimidad, pues el corazón, según la Biblia, es la sede más profunda de la inteligencia y de la voluntad. [...] Sí, la Palabra experimentada nos hace libres de los condicionamientos humanos, infunde alegría, paz, sencillez, plenitud de vida, luz; haciendo que nos adhiramos a Cristo, nos transforma poco a poco en otros Él [...] 

CHIARA LUBICH, Parola di vita del mese di gennaio 2005

 

 

  

SER MOTIVO DE ALEGRÍA PARA QUIEN ESTÁ A NUESTRO LADO 

La Palabra nos hace libres porque es Voz de Dios, la Verdad, lo consistente, lo que el corazón humano necesita para no vivir esclavos de las circunstancias. Estas cambian, pasan. Lo que Dios dice y nosotros realizamos por Él y con Él, eso no pasa.

Estimarnos mutuamente para vivir en la luz. ¿A qué conducen la maledicencia, el chismorreo y todos esos venenos que corroen la convivencia, si no es a sumirnos en una pobre vida estéril y oscura, y a privarnos de la bendición de Dios?

Ser motivo de alegría para quien está a nuestro lado, pero sin ser inoportunos, sin pretenderlo artificiosamente; simplemente "estando": tal vez silenciosos, sin palabras, que las personas sientan que les amamos, incluso puedan experimentar nuestra disponibilidad. 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario 16 abril 2024

 

 


lunes, 15 de abril de 2024

EL RESUCITADO EN MEDIO POR EL AMOR MUTUO

 VIDA DE LA PALABRA                         primeras semanas de ABRIL


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de abril («Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía», Hch 4, 33) y la de marzo («Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme», Sal 51, 12): 

1.-        Las horas inmediatamente previas a la Vigilia Pascual y luego todo el Domingo de Resurrección me nacía espontáneo en el fondo del alma muchísimas veces “este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”. Y casi sin darme cuenta me ponía a tararearlo. E incluso a veces a cantarlo en casa o cuando estaba en la iglesia, incluso a pleno pulmón. Cuando me encontraba con algún conocido, además de desearle “feliz Pascua”, a veces también cantaba algo de la canción. Me suele suceder todos los años, pero quizá este más todavía.

La verdad es que estaba yo con un gran gozo interior por la resurrección de Cristo: es necesario celebrarlo cada año, (y tener toda la cincuentena pascual), para que nos entre bien que ¡llevamos dos mil años de Pascua los 365 días de cada año!; ¡¡Cristo resucitó y camina con nosotros!!

 

2.-        La semana I de Pascua todos los años promovemos, organizamos y participamos en un encuentro de sacerdotes y seminaristas para toda España, alternando un año en el centro Mariápolis y otro fuera. Esta vez ha tocado en Baeza.

            Yo creo que personal y comunitariamente de verdad ha sido un testimoniar la presencia del Resucitado en medio de nosotros por el amor recíproco tanto en los momentos de oración, como en los de formación, como en los de descanso y turismo.

Hemos estado una treintena de 10 diócesis y, cosa curiosa, ¡de  4 continentes, (pues había un filipino, un angoleño y dos venezolanos, junto con todos los españoles!: desde un recién ordenado, hasta algunos que ya rondaban sus bodas de oro sacerdotales.

En la convivencia y en los detalles de servicio de unos hacia otros, o en los paseos turísticos, percibíamos nosotros y también los demás, (tanto las monjitas y el personal de servicio de la casa de espiritualidad que nos hospedaba, como los que nos veían al recorrer Baeza y Úbeda, y también Jaén), la paz y la serena alegría que son huella de la presencia del Resucitado.

Cada día con una temática diversa, pero complementaria: reavivar la vocación, equiparnos para la fidelidad y la misión hoy.

He vuelto renovado y, algunos, al verme llegar, (tanto en mi casa como en la parroquia), me comentaban con una sonrisilla de complicidad: “¡se nota de dónde vienes, eh!”. También eso es testimoniar, (transparentar), al Resucitado.

2b.-     En el viaje de regreso, llevé a un compañero venezolano y a otro angoleño: ¡tres continentes en el mismo coche! Rezando la liturgia de las horas juntos y el rosario y charlando amigablemente, continuamos en el mismo “clima” de presencia del Resucitado en medio de nosotros. También con las horas de parada que hicimos en mi pueblo para ver a mi madre: traté de compaginar el estar con ella junto con el que conocieran mi pueblo, así que nos la llevamos de “copiloto” a visitar la Virgen de la Teja en las Clarisas, una bodega y el Santuario de la Patrona la Virgen de la Caridad, (donde, por cierto, uno de ellos se encontró con una feligresa). Mi madre contentísima. Ellos, también. Y después de la siesta continuamos viaje y los llevé a la parroquia de uno de ellos.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de abril («Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía», Hch 4, 33), la de marzo («Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme», Sal 51, 12) y la de febrero («Haced todo con amor», 1 Co 16, 14):

1.-        “…como se cuenta en las experiencias que enviaste en enero, hace varios meses que he empezado yo también a leer la Biblia y a rezar cada día. Sea sola que junto con mi pareja y mi cuñada. Es una costumbre que poco a poco estoy incluyendo en mi día a día y me permite sentir la presencia del Señor más cerca.

Como sabes, en los últimos meses, por la enfermedad de él, necesitamos un “extra” de apoyo y fuerza para superar el día, para no dejar que “las tinieblas” se apoderen de nosotros. Y ahí es donde Dios está, acompañándonos e iluminándonos el camino….

 

2.-        “…¡Qué bonito es encontrarme tus correos!: me llevan a reflexionar cada uno de los momentos de la semana, en particular desde estos últimos tiempos... “¡Cristo ha resucitado, que se me note!”. Eso es lo que me repito a cada instante y se lo repito a mis peques: ¡que se nos note! y busco oportunidades para que así sea.

El sábado me he quedado muy conmovida con lo que comentaste del niño de vuestra parroquia que ha fallecido... Te dije que uno nunca está preparado para perder un hijo, hablando como madre, a lo que me respondiste con fe, que debemos estar preparados para partir y soportarlo, dejando todos nuestros asuntos en paz y en plena entrega a Dios y así es... ¡Cuánta razón!: ¡ cómo preparar el corazón para cualquier evento que nos sorprenda, cómo tener un corazón puro...!

Ayer en mi aula de catequesis, dos de “mis” niños eran compañeritos de cole de ese niño y a medida que iban llegando, me iban anticipando que debíamos rezar por él... Estaban muy impresionados, (se me encogía el alma) y así lo hicimos, muchas oraciones tomados de las manitas para él y su familia.

Dios crea en nosotros un corazón puro cuando nos toca de cerca el sufrimiento: cada día lo entiendo mejor en mí y en los demás.

Pero voy entendiendo también que este descubrimiento no debe quedar solo en mí: debo transmitirlo con mi comportamiento, mi forma de proceder, mis oraciones y pensamientos y a veces se me hace difícil.

2b.-     El jueves santo fui a misa con mi hija mayor. El templo estaba lleno de gente y faltaba un poco el aire. Ella decidió ir a confesarse y yo me quedé de pie en la parte de atrás, no lejos del confesionario. Después de un buen rato, se escuchó un golpe: nos acercamos al confesionario y ¡era mi hija que se había desmayado en el momento de recibir la bendición luego de la confesión! ¡No sabes qué susto tenía el sacerdote! Solo fue una lipotimia, pero mi hija, que es muy sensible, me contó luego que sintió muchas cosas y se sintió abrumada por la confesión... ¡Dios toca nuestro corazón!

Muchas gracias nuevamente por tus correos, ¡qué bien me hacen!.

 

 

 

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